Finalmente, Black Label Society aterrizó en suelos chilenos tras 7 largos años de ausencia. La banda liderada por el incombustible Zakk Wylde hizo que valiera la pena cada segundo esta espera, con un potente show en que la banda descargó todo ese rock y metal de tintes sureños y mucho groove, la noche del 30 de abril en el Teatro Coliseo.
Un gran telón de fondo con el logo del conjunto cubría todo el escenario, el cual cayó pasadas las 21 horas, para aparecer cuarteto en todo su esplendor y arrancar con “Funeral Bell”. ¡Euforia total!

Black Label Society lanzó su nuevo disco de estudio, Engines of Demolition, el pasado mes de marzo, por lo que aprovecharon de interpretar “Name in Blood”, que pese a ser un sencillo de estreno, el público lo cantó con fuerza, sobre todo en su melódico coro.
Con un sonido compacto, acompañado de riffs densos y arrastrados, y un audio que fue mejorando con el correr de los temas, la banda continuó con “Destroy & Conquer” y “Love Unreal” -destacando un solo inspiradísimo de parte del blondo guitarrista- para que el final de “Heart of Darkness” conecte sin pausas con la sección intermedia de “No More Tears”, un clásico del catálogo de Ozzy Osbourne del disco del mismo nombre, en el cual Wylde hizo su debut junto al ex Black Sabbath a principios de los ‘90, en el que después asume roles vocales.

La emoción continúa con “In This River”, con Zakk esta vez en los teclados. Una balada que caló hasta los huesos, con dedicatoria a los hermanos Abbott, los motores de Pantera, que ya no están entre nosotros, en la cual el seis cuerdas Dario Lorina apoyó con un lead magistral.

La potencia regresa una vez más con “The Blessed Hellridie” y “Firei t Up”, la que literalmente “incendió” el Coliseo, con el conjunto arengando al público, sencillo adornado con un dueto en guitarras, con Wylde y Lorina realizando solos con sus instrumentos en la espalda, lo que fue retribuido con aplausos y vítores por parte de la audiencia, convirtiendo al recinto en una verdadera fiesta de rock n’ roll.

Pausa necesaria, para llegar a la balada que hizo que a todo el público se le hiciera un nudo la garganta: Wylde se despacha una emotiva interpretación de “Ozzy’s Song”, tema de su nueva placa, dedicada al inmortal Ozzy Osbourne, en la cual se proyectaron imágenes de fallecido cantante en la pantalla de fondo. Un bello homenaje desde el corazón por parte del líder de Black Label Society a su amigo y compañero de mil batallas.
El gran final llegó con “Stillborn”, con columnas de humo emergiendo de ambos costados del escenario, entregando una imagen épica en el cierre, con las guitarras al aire a modo de agradecimiento al público, por su apoyo y entrega.

Black Label Society selló un regreso que cumplió a cabalidad, en una noche cargada de potencia, técnica y, sobre todo, emoción genuina, donde Zakk Wylde y compañía demostraron por qué siguen siendo un pilar del metal moderno. Un reencuentro esperado que dejó huella en el Teatro Coliseo y que, sin duda, quedará grabado en la memoria de los fanáticos chilenos.




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