Una extensa e intensa jornada musical se vivió la tarde/noche del 25 de abril en el Estadio Santa Laura USEK: el Rockout volvía en gloria y majestad, con un cartel que traía a grandes referentes del punk, tanto nacionales como internacionales.

 

 

 

 

Si algo unió a todas las bandas presentes, como un factor común, fue su discurso contestatario y anticapitalista, de resistencia a lo impuesto, esto, aderezado con la adrenalina que fluyó durante todos los shows, tanto de parte de los grupos como del público presente, que en ningún momento mostró signos de cansancio.

 

 

Machuca fue de las primeras agrupaciones en salir a escena, partiendo de inmediato tras el show de Tenemos Explosivos. Los penquistas descargaron un show potente con temas principalmente de sus dos primeras producciones, Hogar Dulce Hogar y Viva Machuca, a estas alturas, clásicos del punk rock nacional de los ‘90.

 

 

 

 

De esta forma, sonaron, “Desde mi ventana”, la coreada “Corazón Desilusionado” y “Al Patíbulo” entre otras, mientras se formaban los primeros mosh pits. “Cada día estamos más jóvenes”, bromeó su vocalista Canessa, refiriéndose a ellos y a parte del público, por los años que han pasado, y a la vez, arengó a la audiencia “a cuidar a nuestros niños y proteger nuestros derechos”, esto, producto de la contingencia nacional.

 

 

 

 

Los KK, banda pionera del punk rock nacional, formada a fines de los ‘80, quienes fueron los últimos confirmados al festival de una forma más que express en reemplazo de Doyle, ofrecieron un show directo, crudo y acelerado, con canciones breves pero intensas, la mayor parte de su legendario demo de 1989, destacando “No eres nada”, Estado decadente”, “Toque de queda”, “Mentes subterráneas” y “Pánico”.

 

 

 

 

El grupo, liderado por su miembro fundador, Carlos “Oso” Kretschmer en voz y bajo (BBS Paranoicos), editó este año su nuevo disco La Vida es un Infierno, tras 35 años de inactividad musical, del cual aprovecharon de interpretar “No comprar”, “Imperio” y el tema homónimo de su nuevo álbum, las que mantienen todo esa agresividad y letras antisistema, sencillos cortos y al hueso, manteniendo su esencia que los vio nacer.

 

 

 

 

Los de 2 Minutos en tanto, fue una comunión total con el púbico. La banda argentina, habitual en nuestro país, ha forjado un lazo envidiable con sus fanáticos chilenos, y se han consolidado con el correr de los años como uno de los grandes referentes del punk latinoamericano.

 

 

 

 

Las gargantas en el Estadio Santa Laura se volvieron una al corear clásicos como “Valentín Alsina”, “Ya no sos igual”, “Laburantes”, “Jason” “Lejos estoy” y “Demasiado tarde”, con un Mosca (voz) que mantuvo una comunicación fluida y de amigos con sus fans en todo momento, a la vez que bromeaba con sus compañeros, y lanzaba latas de cerveza a los presentes “para hidratarse”. Show que, de verdad, pasó muy rápido.

 

 

 

 

La presentación mas potente y agresiva del Rockout vino de la mano de los vascos Soziedad Alkoholica, quienes nos visitaron nuevamente tras siete largos años. El conjunto de crossover/thrash sonó compacto, preciso y demoledor, lo que dejaron en claro desde el inicio con “Alienado”, con un doble pedal que hacía retumbar los cimentos del Santa Laura.

 

 

 

 

Su vocalista Juan, con un tono de voz más grave y que reflejaba un enojo hacia el mundo, encajaba a la perfección con “Falsos dioses” sencillo de su último disco hasta la fecha, Confrontación (2024), así como con otras canciones interpretadas durante su set, destacando “Nos vimos en Berlín” y “Sin Dios ni na”, con letras directas, que criticaban con dureza el militarismo, fascismo, racismo y xenofobia. Show redondo, que dejó la adrenalina a mil.

 

 

 

 

Por otro lado, la presentación de La Vela Puerca fue más que necesaria para volver a retomar energías. El conjunto de rock uruguayo, uno de los más destacados de su país, quienes fusionan en su música influencias del ska, punk y folk, y que dentro del festival podían ser para muchos los más “diferentes” en relación con las bandas del cartel, supieron conquistar al público, con un show cercano y honesto, el que invitó en varias ocasiones al baile.

 

 

 

 

Si bien desde el inicio con “Por la ciudad”, los decibeles bajaron bastante, la energía y entrega no lo hicieron. Los oriundos de Montevideo calentaron la noche con temas como “…Y así vivir”, “Sin avisar”, “Por dentro” y “El viejo”, para dejar el ambiente listo para los actos finales.

 

 

 

 

Ya con el cierre con Evaristo Páramos, comenzaba una verdadera celebración del punk en español. “Salve”, de la Polla Records, un himno del punk iberoamericano, fue coreado a todo pulmón. Páramos mantiene una vigencia envidiable y es reverenciado como una de las figuras más importantes del género en la lengua de Cerventes.

 

 

 

 

Su influencia y figura ha quedado de manifiesto tanto en su banda madre, La Polla Records, como en los proyectos de los cuales ha formado parte, The Meas, The Kagas, Gatillazo y Tropa do Carallo, sonando en su presentación una mezcla de todas, sencillos cargados de crítica social y resistencia.

 

 

Con el pasar de los años, esa llama de irreverencia en Evaristo sigue activa, patente en temas como “Nuestra alegre juventud”, “La última patada”, “Otra canción para la policía”, “Esclavos del siglo XXI” y “Come libertad, entre otras.

 

 

 

 

Perfecto final para una maratónica e intensa jornada musical, con 12 bandas que lo dieron todo sobre el escenario, acompañados por un público que aguantó estoicamente la larga velada, nunca mostrando signos de cansancio, brindándoles su apoyo. Mención aparte los horarios de las presentaciones, que se cumplieron a cabalidad, respetando los timing de forma cronométrica.

 

 

Es de esperar que podamos disfrutar en el corto tiempo de una nueva edición de Rockout, con un nivel de bandas y producción como las demostradas en esta oportunidad.

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