Actualmente, numerosas bandas desean emular los sonidos de principios de los setenta, consistente en la estructura tradicional y básica (guitarra, bajo y batería), realizando una música donde sobre todo priman los buenos y densos riffs de guitarra: de este universo, destaca Kadavar, quienes logran reproducir con éxito esta fórmula. Los alemanes, que cuentan ya con 16 años de carrera a sus espaldas, se han consolidado como uno de los grandes referentes del género, agrupación que se presentó nuevamente en Chile -tras una larga espera de 8 años- la noche del jueves 19 de marzo, en la Sala Metrónomo.
Los nacionales Arteaga fueron los encargados de dar el vamos a la jornada, cuando aún el público comenzaba a llegar al recinto del Barrio Bellavista. En 30 minutos clavados, el cuarteto, con ya una década de existencia y un reconocido bagaje por la escena del rock pesado subterráneo, desplegó toda la potencia de su retro fuzz rock, animando el ambiente y dejándolo más que listo para el acto principal.

Media hora de espera, para que Kadavar entre a escena, en medio de los aplausos del público, para con una densa intro, hipnótica, arranquen con “Goddess of Dawn” y de inmediato pasar a un tema de su nuevo disco K.A.D.A.V.A.R. (el segundo editado en un mismo año, 2025), “Lies”, que desprende aires setenteros y stoner en todas direcciones.

“Hola Santiago, ¡es bueno volver!” comenta a los presentes su vocalista y guitarrista Christoph “Lupus” Lindemann, pues sabe que ha pasado bastante tiempo desde su última visita. “¿Quieren rock n’ roll?”, pregunta, lo que el público responde de inmediato efusivamente, para continuar con la clásica “Doomsday Machine”, corte de su segunda producción Abra Cadavar (2012), la que extienden en su sección final, con atmosferas estridentes, densas y psicodélicas, conectándola sin pausas con “Last Living Dinosaur”.

Pequeño descanso, para arremeter con “Black Sun”, que lleva impregnada toda esa vibra sabática setentera, con un bajo grueso y estridente, cortesía de Simon “Dragon” Bouteloup, quien durante todo el show ocupó la sección media del escenario, animando a los presentes, entregando una performance llena de energía.

La psicodelia y la distorsión siguen sin dar tregua con “The Old Man” y “Explosions in the Sky”, esta última de tonos y melodías más “alegres”, lo que contrastaría con el siguiente tema, presentado por Christoph como “la canción más rápida que hemos escrito hasta la fecha”, y así provocar el desenfreno sónico con la nueva “Total Annihilation”, que de seguro se convertirá en un clásico de la agrupación, pues combina agresividad y adrenalina, con algunos pasajes de sonido vintage característicos de Kadavar.

“Purple Sage” se alzó como el momento más introspectivo de la jornada, sencillo de su álbum debut homónimo de 2012, puesto que, con sus cerca de 10 minutos en vivo, llevó a los asistentes a un viaje psicodélico, con una voz que parecía perderse en el horizonte, acompañada de guitarras hipnóticas, bajo saturado y una batería envolvente.
“Scar on My Guitar”, sencillo del primero de sus dos discos lanzados en 2025, I Just Want to Be a Sound -el cual fue una apuesta arriesgada del conjunto por su sonido, incluso incorporando elementos del pop- llevó un ambiente más festivo al show, álbum del cual también interpretaron quizás la canción más “rockera” del LP, “Regeneration”, en la cual se lleva el peso por completo la batería de Christoph “Tiger” Bartelt, marcado los tiempos con energía al resto de sus compañeros.

Ya en la recta final del show, Kadavar descarga “Come Back Life” y la esperada “All Our Thoughts”, para despedirse de su público, quienes corean su nombre sin cesar, tras 100 minutos de entrega total, en un recinto donde los músicos oriundos de Berlín pudieron sentir el cariño y cercanía de sus fanáticos chilenos.

Es de esperar que su próxima visita a nuestro país no tome tanto tiempo, para disfrutar nuevamente de los sonidos más puros del rock de los ’70, influenciado por bandas como Black Sabbath, The Doors, Hawkwind y Led Zeppelin, complementado con el sello inconfundible de Kadavar.





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