Katatonia ha sido por años una de esas bandas en las que te refugias como un lugar seguro. Generaciones de oyentes han encontrado en su música el idioma exacto para nombrar lo que no tiene nombre, y nos referimos a esa angustia difusa o ese duelo silencioso; con esa voz incomparable de Jonas Renkse.

 

 

Desde Suecia, han construido con más de tres décadas uno de los lenguajes más reconocibles del doom metal. Lo que comenzó en los noventa como death-doom crudo y despiadado fue mutando hacia algo más extraño y más íntimo: guitarras que no atacan sino que envuelven, ritmos que respiran en vez de golpear, y una atmósfera que se instala en el pecho y no pide permiso para quedarse.

 

 

 

 

 

 

Nightmares as Extensions of the Waking State, el último álbum de los europeos, lanzado en junio del 2025, llega con todo en este retorno a Chile; y, obviamente, también con canciones icónicas de placas anteriores, como The Great Cold Distance, Dead End Kings, Night Is The New Day, entre otros.

 

 

 

 

Sabemos que esta banda nunca ha sido para todos y, jamás pretendió serlo. Desde Discouraged Ones en adelante construyeron un universo propio con sus propias reglas, porque cada disco ha sido una expansión coherente de ese camino mental difícil de explicar. Con Nightmares as Extensions of the Waking State profundizan el territorio donde el sonido se disuelve en algo más difícil de etiquetar, y más fácil de sentir.

 

 

 

 

Escuchar a Katatonia es aprender a quedarse quieto. En un mundo que premia la velocidad, la productividad, el ruido constante, te enseñan que hay valor en detenerse y, en no huir de los pensamientos que preferiríamos no tener. Sus discos no son fáciles en ese sentido, no porque sean técnicamente complejos, sino porque te piden conexión instrospectiva real.

Una de las marcas más distintivas de la banda es la voz de Jonas. No hay grito, no hay virtuosismo forzado, hay algo mucho más difícil de conseguir, que es esa honestidad de lo que quiere transmitir. Cada frase suena como si la estuviera cantando por primera vez y por última vez al mismo tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

Los que estuvieron en su visita anterior en Club Blondie, saben exactamente de qué se trata un show de Katatonia, porque su sonido tiene una presencia que pocos pueden igualar en este género, y el catálogo histórico de la banda convierte cualquier setlist en una travesía emocional de primer orden. Para quienes hemos crecido con ellos, verlos es siempre un privilegio, independiente de sus cambios en diversos aspectos. Este próximo miércoles 18 de marzo, la sala Metrónomo será la cita para reencontrarse con una banda que ya es de la casa.

 

https://www.puntoticket.com/evento/katatonia-metronomo

 

 

 

 

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