La nueva visita de Dark Tranquillity a Chile contó en esta oportunidad con un componente muy especial, pues gran parte del setlist de los suecos se nutriría de sus placas The Gallery (1995) y Character (2005), dos discos que definieron su sonido, referentes innegables y que dan cuenta de la evolución del llamado death metal melódico, género que ayudaron a forjar junto a sus compatriotas de In Flames y At The Gates.
Los nacionales BlackFlow fueron los encargados de abrir los fuegos, mientras el público comenzaba a llegar al Teatro Cariola, cerca de las 20 horas. En media hora, el quinteto doom interpretó los temas “Neo Middle Ages”, “Egomaniacal Fraternity”, la arrastrada “Iron to Rust”, “Inhumane”, cerrando con “Indifferent to Others -todas de su disco debut Seeds of Downfall– siendo la perfecta antesala para el show principal.

Media hora de espera, para que la banda liderada por el carismático Mikaael Stanne (voz) haga acto de presencia sobre el escenario, comenzando con “Punish my Heaven”, que a su término, recibe una ovación cerrada, y sin pausas seguir con “Edensping”, originándose los primeros mosh pits, continuando con ese vals metálico y melancólico llamado “Lethe”, para volver a la intensidad con “The Emptiness From Which I Fed” y cerrar el repaso a The Gallery con , según Stanne “la canción más progresiva que hemos compuesto”, sonando “The Dividing Line”. Un inicio simplemente demoledor, con gemas atemporales que son parte de la historia del death metal melódico de Gotemburgo.

Cambio de telón, y un pequeño break para que esta vez Dark Tranquillity regrese con la artillería de temas de Character, álbum en el cual la banda volvió en el 2005 a su sonido mas pesado y visceral, dejando la experimentación sonora de años anteriores. En esta sección, fue la batería de Joakim Strandberg-Nilsson la encargada de dar el vamos con la acelerada “The New Build”, mientras que los teclados de Martin Brändström -segundo miembro más veterano de la banda, y parte fundamental de su sonido e identidad- van guiando los riffs de “One Thought”.

A estas alturas, el Cariola era literalmente un hervidero, una olla a presión que se desbordaba por el efusivo recibimiento del publico, que, pese al calor imperante, no mostraba signos de cansancio, coreando sagradamente los temas, Si bien el sonido no fue de los mejores, los presentes disfrutaron a mas no poder esta nueva y especial visita de los suecos, con un Mikael Stanne que siempre se mostró agradecido por el recibimiento, siempre con una gran sonrisa en su rostro. “¿Quieren algo más rápido?”, pregunta su frontman, para arrancar con “Through Smudged Lenses.
Mención especial para la dupla de guitarristas compuesta por Johan Reinholdz y Peter Lyse Karmark (este último, ingresó en 2024), quienes se complementaron perfectamente, llevando las melodías y riffs de estos clásicos de gran forma, lo que quedó demostrado con creces en sencillos como “My Negation” y la esperada “Lost to Apathy”.

Teatro a oscuras, dando cuenta del término de canciones de Character, para que Martin Brändström reaparezca en solitario entre las tenues luces y guíe con el teclado las líneas de la introspectiva “The Last Imagination”, corte de su más reciente disco Endtime Signals (2024), del cual también aprovecharon de tocar “Not Nothing” y “Unforgivable”.

Temas que se han vuelto ya infaltables en el repertorio de Dark Tranquillity sonaron con fuerza en el recinto, destacando “Atoma”, “Terminus (Where Death Is Most Alive)” y por supuesto, “Therein”, todo un himno de su placa Projector (1999), siendo uno de los puntos altos de la jornada, en el que todas las gargantas se volvieron una cantando el emotivo coro.
“Phantom Days” y “Misery’s Crwon daban a entender que el concierto había llegado a su término, pero los suecos nos tenían preparada una gran sorpresa: la interpretación de “Blinded by Fear” de At The Gates, un gran homenaje a otra de las bandas insignes del death melódico, y a su vocalista Tomas Lindberg, quien falleció en septiembre del pasado año, dejando un gran vacío en el mundo del metal. “Sin Tompa no habría escena de Gotemburgo”, señaló un emocionado Stanne, desatando el frenesí colectivo con este clásico inmortal.

Fin del show, con la banda desplegando una bandera chilena entre los vítores del público, quien fue testigo de la historia del death melódico, con verdaderas joyas del género, las que volvieron a brillar y dieron cuenta del legado de Dark Tranquillity en la escena del metal.





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