En medio de una escena chilena que hierve entre distorsión, urgencia y nuevas sensibilidades post-punk, Deshabitado irrumpe con Dejen Tranquilo el Sector!, un EP que canaliza la crudeza de sus shows, la intimidad del encierro pandémico y una rabia generacional que late en cada acorde. Quienes han crecido entre tocatas, noches ruidosas y una energía colectiva imposible de ignorar, conversa con nosotros sobre el origen visceral de su nuevo trabajo, el equilibrio entre lo íntimo y lo político, su identidad sonora en constante evolución y la experiencia de telonear a uno de sus mayores referentes: Molchat Doma.

 

 

 

 

 

1. Su nuevo EP transmite una energía cruda y urgente. ¿Qué emociones o momentos personales dieron origen a “Dejen Tranquilo el Sector!” y cómo se fue gestando ese sonido tan visceral entre ensayo y distorsión?

 

Las canciones de Dejen Tranquilo el Sector! se fueron gestando a medida que presentábamos en vivo los temas del primer EP y en paralelo como banda durante los ensayos explorábamos las influencias y sonidos que nos movían a cada uno. Todo partió desde el encierro en una pieza oscura y fría durante la pandemia, situación que dio la base para componer el primer EP, de una manera más íntima y solapada. Pero luego en los shows, con la gente, se generó una energía muy intensa que quisimos capturar en la grabación de nuestro siguiente trabajo. El ruido, la adrenalina, las ganas de bailar y gritar fue la respuesta de la gente a Deshabitado y eso quisimos mostrar en este nuevo EP. Queríamos mostrar esa arista que se daba en vivo cuando la gente descubría y conectaba con nuestra música.

 

 

2. E.E.U.U se describe como “una canción de amor disfrazada de rebelión”. ¿De qué manera dialogan el amor, la rabia y la libertad dentro de su propuesta artística?

 

El amor y la rabia nos mueven. Son sentimientos muy fuertes que abordamos en la música y también en los shows. Esas ganas de destruir y bombardear todo están presentes y cuando otros sienten lo mismo que tú hay comprensión, eso entrega a veces el arte. Y eso buscamos, conectar con la gente, expresar esa frustración generacional y espacial de una manera distinta. Deshabitado genera ese espacio en donde puedes ser libre de las ataduras que te amarran a un trabajo en algunos casos no muy deseado, a una relación tormentosa, a un estilo de vida poco satisfactorio. Buscamos que la gente salga de aquella cuadratura impuesta por la cotidianidad y se encuentre con una vivencia más genuina y efervescente. La libertad la experimenta finalmente el público, el cual al conectar con nuestra música accede a eso lugares que como banda intentamos evocar en los ensayos y en nuestro proceso creativo.

 

 

3. En sus letras hay una tensión entre lo íntimo y lo social. ¿Cómo equilibran esa mirada introspectiva con el comentario político o social que atraviesa su música?

 

Hay siempre un mensaje porque es ineludible el contexto social y político tanto a nivel local como global. Nuestra música trata emocionalidades y dibuja escenarios, no es que tratemos de manera consciente de entregar una consiga o algo de este tipo, pero inevitablemente se termina dando porque, aparte de artistas, somos personas intentando sobrevivir, estudiando y trabajando, sumidos en relaciones de trabajo o académicas necesarias para poder solventarnos. No es textual, pero Deshabitado engloba esas vivencias que nos marcan más allá de la banda. Como por ejemplo el desarrollo de escena musical actual chilena y la diatriba en el fondo de tener un trabajo full-time y querer aun así poder exceder aquella dinámica, salir de ese estigma de que eso tiene que ser tu vida, tu límite, y poder avanzar dentro el arte, que es difícil. Es difícil porque no hay financiamiento, no hay una industria musical tan sólida. Las bandas tienen que recurrir a trabajos ajenos a la música para poder solventar sus creaciones y su rutina de banda. Todas esas vivencias nos influyen tremendamente y de alguna manera terminan inmiscuyéndose en las letras. Obviamente hay aspectos personales, como relaciones truncadas, ensoñaciones literarias, ironía y lujuria. A veces creemos que Deshabitado es ese espacio para desconectarnos un poco de la realidad, pero en verdad nos ayuda a entenderla, a interpretarla y adornarla de una forma que nos permite seguir haciendo lo que hacemos y lo que amamos.

 

 

 

 

 

 

4. Su sonido mezcla garage, shoegaze y punk, pero hay una identidad muy propia. ¿Qué los llevó a experimentar con esta fusión y cómo sienten que Deshabitado redefine el post-punk chileno actual?

 

Todos los integrantes de la banda tienen influencias súper distintas y al ir explorando eso hemos ido evolucionando. Deshabitado es post-punk chileno. Hay punk, hay rock. Sonidos como Pánico, otros más cercanos como Dolorio & Los Tunantes nos han influenciado. También agrupaciones como Viagra Boys y Fontaines D.C. juegan un rol sumamente importante en la banda. Hoy en la escena de Chile hay muchas sonoridades shoegaze, emo, post-rock, math rock y tampoco estamos ajenos a eso. Son nuestros contemporáneos, compartimos con ellos y nos ayudan también a crecer. En cuanto al concepto de “redefinición” per sé, consideramos que estamos redefiniendo el post-punk chileno porque precisamente estamos tomando influencias actuales en el proceso creativo, sonoro y organizacional. Toda la escena post-Brexit inglesa ha infundido un inmenso peso en nuestra manera de interpretar sonidos y sensibilidades que tienen su origen a fines de los 70s. Esta apertura a los sonidos actuales, al escuchar la mayor cantidad de música nueva posible, hace que al momento de tomar nuestros instrumentos y crear nuestros sonidos estemos redireccionando esa fuerza creativa contemporánea hacia algo a su vez nuevo.

 

 

5. Si “Dejen Tranquilo el Sector!” fuera una experiencia más allá de la música —una sensación, una escena o un grito— ¿Cómo la describirían y qué quieren que el público sienta al escucharla?

 

Entre la oscuridad del post-punk y el brillo del rock, sería un film noir y neon a la vez. Dejen Tranquilo el Sector! sería una película corta y rápida. De esas que van acumulando tensión de a poco hasta explotar en euforia. Preferimos incomodar, que más que sólo agradar. Por eso ahora somos más ruidosos, pero siempre cuidando el ritmo, queremos que la gente se mueva, que baile y se suelte. También hay un poco de humor en nuestras letras, ironía, complicidad. Un film noir que transcurre en la ciudad, los contextos urbanos nos acomodan inmensamente, la evocación de la noche, la bohemia y la locura, la nostalgia y la euforia, la añoranza y el deseo.

 

 

 

 

 

 

6. ¿Cómo fue la experiencia de haber tocado con Molchat Doma?

 

Telonear a Molchat Doma fue literalmente un sueño hecho realidad ya que ellos fueron una de las principales fuentes de inspiración por la cual empezamos Deshabitado. Nos marcaron porque los escuchamos harto durante el encierro. Cuando los descubrimos un poco antes de la pandemia quedamos alucinando con el post punk que hacían. Como son bielorrusos nos introdujimos después en toda la escena rusa de new wave y post-punk, con la cual rayamos y nos hizo pensar: “Hey, yo también puedo hacer música así. Yo también me siento así y quiero transmitirlo”. Eso le dio la fuerza inicial a nuestro proyecto. Para Deshabitado compartir escenario con Molchat Doma y abrir su show es una realización. Después de decenas de tocatas mostrando nuestras canciones, esa noche que vivimos no tiene precio. Lo mejor de todo fue la experiencia de tocar en un escenario así y la recepción del público que estuvo ahí y que vibró con nuestras canciones . Sentir ese cariño, verles bailar y gritar fue increíble. Después conversando con los integrantes de Molchat Doma, Egor, el vocalista nos preguntó si habíamos sentido esa energía cuando estábamos en el escenario y si que lo sentimos, fue inconmensurable.

 

¿Cómo se dio esta oportunidad de tocar con los bielorrusos?

 

Esta oportunidad fue muy increíble y fue muy loca, porque nosotros llevábamos harto rato desde que habíamos lanzado el EP, tocando harto, dando a conocer nuestra música, hicimos una gira por el norte de Chile, y nuestro primer sonidista, Benjamín, fue quien nos avisó que venía Molchat Doma y aún no tenian teloneros y que él podía darnos apoyo con la postulación. Así que él de a poquito nos fue pidiendo cosas, nosotros fuimos al mismo tiempo profesionalizándonos, haciendo un dossier, trabajando en fotos y le íbamos mandando lo que él nos pedía hasta que un día alrededor de un mes antes de que Molchat Doma se presentara nos dice que nuestro material fue revisado por la productora y que le gustamos, que sólo faltaba ahora que lo escucharan los mismos Molchat Doma, que ellos en el fondo tenían la última palabra para aprobar a los postulantes. En ese momento estábamos súper nerviosos, la verdad no sabíamos qué iba a pasar, pero al otro día nos llaman de la productora y nos anuncian felicitándonos que a Molchat Doma le había gustado nuestro material y que estábamos aprobados y bueno, el resto es historia.

 

 

 

 

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