Autores de reseña: Carolina Silva y Jaime González

Fotografías: Cristian Madariaga

 

 

Los festivales no son simples conciertos, son experiencias totales. Recorrer The Metal Fest 2025 fue sumergirse en una verdadera celebración de la cultura metal. Entre escenarios, se cruzaban poleras, parches y merch oficial, junto a expositores de libros, cervezas artesanales y figuras internacionales como el legendario Lord of the Logos. Las radios transmitían en vivo, se realizaban entrevistas, y la energía fluía en cada rincón del recinto. El espíritu de camaradería era palpable entre el público y las bandas. Una producción impecable y una oferta musical diversa hacían de esta edición, una atractiva jornada para los seguidores fervientes del metal.

 

Abriendo los fuegos a lo que sería la magna jornada cargada de potentes bandas de metal nacional e internacional, dió el puntapié inicial Terminal Prospect en el Hell Stage en las afueras de Movistar Arena. La banda de melodic thrash death metal formada en Suecia, en la que participa el chileno Sebastián Rojas (Dogma), inició el show con “Custom Collapse”, repasando temas de toda su trayectoria, con una potencia y magistralidad destacable, demostró gran calidad vocal Kristian Norelius que nos deleitó durante toda la presentación.

 

 

 

 

El público en numeradas ocasiones ovacionó al baterista Sebastián Rojas, gritando constantemente su sobrenombre “Chupete”. Una audiencia que cabeceó y vibró con canciones como “Chaotic Clarity”, “The Edge Of Confusion”, “Force to Expire “y el cierre con “One Step “que fue una maravillosa puesta en escena. Una gran banda que hizo encender los motores a los asistentes de este magno evento.

 

 

 

Nile fue el encargado de abrir la jornada internacional en el Devil Stage, y lo hizo con una demostración impecable de death metal técnico de altísimo nivel. Los americanos ofrecieron un show feroz, calculado y, a la vez, visceral, dejando claro que su lugar en el cartel no tenía nada de modesto. Desde los primeros acordes de Stelae of Vultures”, quedó claro que el trío de guturales, liderado por Karl Sanders, era una maquinaria perfectamente calibrada. Las armonías vocales, pese a su crudeza, se entrelazaron con precisión quirúrgica, creando una atmósfera ritualística, casi ceremonial, sobre un manto de blast beats y riffs asfixiantes. El volumen estaba altísimo, potente, y el público respondió con fuerza.

 

 

 

Uno de los momentos más memorables fue “Black Seeds of Vengeance”, que desató un mosh implacable en la cancha, digno de una banda de cierre. La brutalidad de “Sacrifice Unto Sebek” y la intensidad progresiva de “Kafir!” mantuvieron la tensión al máximo, sin dar respiro. Lo más impresionante fue el marco de asistentes, a pesar de ser la banda de apertura y con el recinto aún en aforo reducido, la cancha estaba repleta de fanáticos listos para dejarse arrasar por el vendaval egipcio. Nile no solo cumplió, sino que dejó la vara altísima para todo lo que vendría después.

 

 

 

 

Puntualmente a las 14:40 llegaba el turno de la banda nacional Diametral, que incursiona entre melodic death groove metal y otros subgéneros. Esta banda nos demostró como el metal chileno se mantiene vigente y genera impacto tanto en viejas como nuevas generaciones. Su demoledora presentación comenzó con “Artificial Euphoria”, seguida por “Sentenced”, donde el público comenzó a armar un mosh al centro del Hell Stage que se encontraba en llamas. Y entonces, el público se encendía más cuando Osvaldo López daba el puntapié inicial a “Screams in silence” (Lo Prado Murder) desatando un caos.

 

 

 

 

Siguiendo con su vasta trayectoria, el público comenzó a reír cuando se mencionó la canción pronta a salir llamada “Only fans” en alusión a la reconocida página azul, como mencionó López. La fiesta central del mosh seguía desatada con “I’am the truth” con una banda sólida y potente. Finalizando su presentación con el tema magistral “Hell in me” aludió a las crisis de pánico que muchas personas han tenido que pasar a través de su vida por diversos motivos, dando énfasis en “Mucho aguante a todos quienes han sufrido”. Buen show de la banda.

 

 

 

 

Voivod fue una auténtica experiencia multisensorial que trascendió los límites del metal convencional. Su puesta escénica rozó lo surrealista, entregando un set cargado de intensidad, rareza y sofisticación, donde cada canción fue una pieza de un rompecabezas sonoro y visual absolutamente propio. Desde “Experiment hasta “Holographic Thinking”, la banda nos sumergió en su universo postnuclear, apoyado por visuales psicodélicas y distorsionadas que parecían salidas de una historieta de ciencia ficción underground, creadas por el baterista y artista Michel “Away” Langevin, reforzaron esa estética de futuro arruinado y tecnología descontrolada, funcionando como una extensión natural de su música alienígena.

 

 

 

El primer gran estallido vino con “Ripping Headaches”, del disco RRROOOAAARRR (1986), que encendió el primer mosh. Snake, el carismático y excéntrico vocalista, desbordó energía con su histrionismo inconfundible, moviéndose de forma errática, a ratos como marioneta, a ratos como chamán cibernético. Esa comunión entre sus movimientos y la estructura caótica de las canciones hizo que todo cobrara sentido dentro del delirio voivodiano. El clímax fue, como era de esperarse, con “Voivod”, himno absoluto de la banda. La cancha explotó en un mosh gigantesco, con cientos de puños al aire coreando el nombre del ente mutante que da vida a su mitología.

 

 

 

El regreso de Nimrod con su formación original fue uno de los momentos más especiales del escenario nacional. La presencia de su vocalista Gary Wayne desde Estados Unidos, y su guitarrista desde Nueva Zelanda generó una expectativa enorme entre sus seguidores, que fueron recompensados con un show potente, preciso y cargado de nostalgia. Desde el primer tema, la banda sonó demoledora, un volumen y una fuerza que se impusieron con autoridad. Las voces compartidas entre ambos cantantes se entrelazaron con fluidez, evocando por momentos el estilo agresivo y directo de bandas como Nuclear Assault. Esa mezcla de thrash metal clásico con identidad propia, y power metal fue celebrada por una audiencia fiel, que respondió con energía y mosh constante.

 

 

 

 

Fue una presentación con sabor a reencuentro, pero también una muestra de que Nimrod sigue siendo una fuerza viva, lista para seguir golpeando con riffs afilados y actitud sin concesiones.

 

 

 

Eran las 16:42 mientras el público gritaba ansiosamente en el devil Stage a Paradise Lost, que aparecía desde las sombras. La aclamada banda de metal gótico y doom, que ha incursionado por distintos subgéneros en toda su carrera, nos dió una travesía por el paraíso perdido. Comenzando con “Enchantment, donde demontraron desde el primer minuto cuanto anhelaba el público tener de vuelta a tan gran banda en tierras chilenas. Un deleite musical, seguido por “Forsaken, la que demostró la calidad musical de estos grandes precursores del metal gótico. El recorrido avanzaba hasta encontrarnos con un abrupto cambio de energía en el público. Movistar arena se estremeció cuando comenzaba a sonar “Pity the Sadness”. Se sentía una atmósfera maravillosa, cargada de energía y virtuosismo directo desde la agrupación. Siguiendo con “Faith Divides Us Death Unites Us. Seguida por “Eternal, apelando a la nostalgia de los seguidores más antiguos.

 

 

 

Mientras el concierto avanzba, nos entregaron más de su trayectoria, destacando “One Second”, “The Enemy“, “As I Die” ySmall Town Boy”. En esta última canción es donde el público terminó en euforia total, un cover y clásico de Bronski Beat que hizo cantar a todos. El cúlmine cierre correspondía a “The Last Time“, donde se apreciaba como el público quedí con el corazón lleno y una deuda saldada tras el regreso de Paradise Lost, quienes nos otorgaron una presentación pulcra y virtuosa.

 

 

 

 

Puntualmente a las 17:30 pudimos apreciar en el Hell Stage a los nacionales BOA, banda de thrash metal formada en 2001, liderada por el guitarrista, Gerhard Wolleter y ganadores del Premio Pulsar, como la mejor banda de metal en 2019, quienes nos demostraron un gran desplante y calidad vocal impresionante.

 

 

 

El show fue un infinito mosh de principio fin, no hubo momento en que el público diera respiro a seguir en ese enérgico e incansable mosh. La banda conectó en todo momento junto al público, con un desplante y puesta en escena que dejaba la vara muy alta en cuanto al metal chileno. Uno de los puntos mas destacados corresponde a la canción “Amotinado”. Una presentación sólida, demoledora, con riffs afilados, que nos dejó un gran recuerdo del excelente thrash metal que existe en Chile.

 

 

 

 

Carcass se presentó con una actuación que no dejó espacio para la mediocridad. Los británicos entregaron un show aplastante con un setlist que estuvo cuidadosamente elegido para satisfacer tanto a los fanáticos más acérrimos como a los recién llegados, completamente cargado a sus dos discos más exitosos. Uno de los momentos más épicos de la jornada se dio durante “Incarnated Solvent Abuse, donde dos bengalas iluminaron el ambiente provocando una explosión de energía en el público. Ese fue, sin lugar a dudas, el mosh más feroz del día, desatando una ola de caos y euforia que inundó el recinto. El marco de público presente, el más grande de la jornada, contribuyó a la magnitud de la experiencia.

 

 

 

Heartwork, su himno, también generó un peak de adrenalina en la audiencia y nuevamente las bengalas marcaron el momento, dirigiendo la euforia del pit a una intensidad desenfrenada. La banda entregó una clase magistral de death metal, con un setlist pensado en el fanservice pero sin descuidar su autenticidad y brutalidad. Sin duda, superaron todas las expectativas.

 

 

 

 

Squad desató una auténtica descarga de crossover chileno, demostrando que su propuesta no solo resiste el paso del tiempo, sino que sigue encendiendo pasiones con fuerza bruta. Desde “Cuma Aggression” hasta “Genocide”, el setlist fue una metralla constante, sin pausas ni respiros. El público respondió con furia y devoción; una fanaticada fiel que coreó cada canción como si fuera un himno sobre todo “Muerte a los Hippies”, mientras el mosh no cesó en ningún momento. El ambiente fue de celebración salvaje, con una energía que pocas bandas locales logran generar a esa escala.

 

 

 

Flack, el vocalista, se robó la película como un frontman de peso. Su entrega fue total, animando, gritando, conectando con la audiencia y demostrando por qué Squad sigue siendo un pilar del underground nacional. Su actitud y presencia en escena elevaron el show a un nivel explosivo. Una presentación breve, intensa y completamente inolvidable.

 

 

 

 

 

Saxon ofreció una de las presentaciones más memorables del The Metal Fest. Desde los primeros acordes de “Hell, Fire and Damnation” hasta el cierre elegido a gritos por el público con “Princess of the Night”, el show fue un viaje poderoso y emotivo por la historia del género. El carisma inagotable de Biff Byford brilló durante todo el set. Su voz, intacta y en plena forma, fue un manjar auditivo, sostuvo gritos agudos con naturalidad, lanzó sus característicos chiflidos entre canciones, y mantuvo una conexión constante con la audiencia. Su energía, reflejada en el headbanging incesante, transformó el escenario en una clase magistral de presencia escénica. Brian Tatler, genio tras Diamond Head, fue un lujo absoluto en guitarra. Su sola presencia elevó el valor musical y simbólico del nuevo Saxon, aportando maestría y una vibra clásica que resonó en cada riff.

 

 

 

Uno de los momentos más especiales se vivió antes de “Denim and Leather”, cuando un fan previamente lanzó una battle jacket al escenario y Biff, sin pensarlo, se la entregó a Doug Scarratt, quien tocó toda la canción luciéndola. Las pantallas mostraron imágenes de momentos similares a lo largo de los años, conectando generaciones en un mismo gesto. El show fue tan intenso que se sintió breve. Cuando Biff pidió al público seleccionar la última canción entre 5 opciones, el clamor unánime por “Princess of the Night” fue la despedida perfecta, que llevó a las lágrimas y otros, a dar torrentes de vueltas desaforadas en el mosh pit. Estos veteranos no son rockeros, ellos son el rock.

 

 

 

Los nacionales Poema Arcanus entregaron una de las presentaciones más atmosféricas y conmovedoras. Con el mayor marco de público en el escenario nacional, la banda demostró la fidelidad de su base de seguidores, que vivieron cada nota con recogimiento. El show fue un viaje denso y envolvente, con una puesta escénica lúgubre que combinó a la perfección con el frío de la noche y la oscuridad reinante. Temas como “The Crawling Mirrors” y “The Lighthouse Keeper” sumergieron al público en un trance hipnótico, donde el doom metal adquirió un peso emocional.

 

 

 

 

La ejecución fue precisa y poderosa, sin necesidad de exageraciones ni estridencias. Podemos decir que no solamente tocan música, sino que crean un ambiente. Su presentación fue una misa sombría y elegante, que dejó claro por qué son referentes del metal más introspectivo hecho en Chile.

 

 

 

 

Puntualmente a las 21:00 comenzó la gran y esperada cita con el power metal, después de largos años de espera, por fin de regreso en tierras chilenas la banda sueca, Sabaton. Como acostumbran a comenzar la gran fiesta, el espectacular show partió con “Ghost Division“, mostrando el gran desplante de un frontman tan enérgico como es Joakim Brodén. Seguida de “The Last Stand” del disco homónimo. Esto se convertía en una fiesta sin fin, donde la ovación de la gente se sintió en cada momento. El publico saltando y coreando al son de “The Red Baron” como otro gran clásico de esta gran banda. La agrupación siguió con “Bismarck” y luego hacieron alusión a Star Wars para continuar con una canción que es energía en su máxima expresión, estamos hablando de “Stormtroopers. Se desataba la euforia del público, donde se notaron los saltos y el mosh al centro de cancha. La sorpresa de la noche correspondía a una de sus canciones mas populares y destacadas, llamada “Carolus Rex” como su álbum homónimo. Esta clásica fue cantada en sueco. Un deleite para los fans que disfrutan las canciones tanto en inglés como en su lengua materna.

 

 

 

 

La esperada canción de la noche correspondía a “Night Witches” donde el mosh y la euforia tomaban aún mas fuerza y potencia, porque la fiesta que provoca Sabaton es realmente increíble. La banda continuó con “The Attack of the Dead Men“, y acá es donde hacemos una pausa, ya que Brodén y compañía nos seguían deparando mas sorpresas. Y es cuando toma la rosada guitarra de Hello Kitty para comenzar a tocar un fragmento de “Master of Puppets” de Metallica, en que el público entró completamente en llamas, sorprendido por el desplante y puesta en escena de Sabaton. Para dar paso a la siguiente canción, Brodén menciona Resist and Hello Kitty, por “Resist And Bite”, continuando con su amplio repertorio con canciones como “Primo Victoria”, uno de los puntos mas altos, con el fandom coreando a todo pulmón.

 

 

 

 

Seguida de “Swedish Pagans“, y la magistral e infaltable “To Hell and Back“, donde el público no paró de corear y seguir complemente la energía que la banda nos pudo entregar. Un show espectacular, enérgico, e impecable que dejó a cada uno de los asistentes con ganas de más.

 

 

 

 

El brutal cierre de las bandas nacionales correspondía a Nuclear. Presenciando el anochecer en la fría noche de Santiago, en Movistar Arena en Hell Stage. La aclamada banda de thrash metal formada en Arica en el año 1998, demostró la brutalidad que los caracteriza. Con una intro espectacular “Confront”, seguida por la potencia de “Waging War” y “No Light After All“.

 

 

 

 

El publico no daba tregua, pese a que el cansancio era evidente, sin embargo, los mosh jamás se detuvieron. La sinergia con el público era indiscutible, sedientos por mas metal y riffs demoledores. La jornada continuó con grandes clásicos como “Abusados”, “Violent D.N.A”, bajo la sublime intro “Belligerence”. Cerrando con “Apatrida, entre un público ovacionando y agradecido de esta gran jornada cargada de energía.

 

 

 

 

El cierre de esta jornada, correspondió a Kerry King, músico estadounidense, conocido por ser guitarrista y co-fundador de la banda de thrash metal Slayer. Un cierre de jornada cargada de metal, que contó con 7 bandas nacionales e internacionales. Ya a las 22:30 se podía apreciar que aún quedaba energía en Movistar Arena. Con un público lo ha había dado todo en esta nueva edición de The Metal Fest, dejaron en claro como este género sigue resonando fuerte en generaciones antiguas y actuales. El show comenzaba con una variedad de canciones que son parte de su carrera, como son “Where I Reign”, “Rage” y “Trophies of the Tyrant“, donde se demuestró el desplante y puesta en escena de todos los músicos presentes.

 

 

 

 

King quien mantiene una buena energía y conexión con el público, al momento de llegar “Repentless” (canción correspondiente a su época de Slayer),  a estas alturas se podía notar al público mucho mas agotado, debido a caracterizarse por ser una extensa jornada de metal. Las siguientes canciones interpretadas, se convertían en parte de la esencia de su carrera: “Toxic“, “Tension“, “Everything I Hate About You“.

 

 

 

 

Mientras que, desde la mitad del show comenzaban las grandes sorpresas, porque no solo estamos hablando de canciones de Slayer como “Disciple” en el show, ya que Kerry King nos dio una clase magistral con covers de grandes bandas como Iron Maiden. La sorpresa del público fue mayor cuando se escuchó la intro de “Purgatory y “Killers, que ningún fan del heavy metal podría pasar en alto. Seguida de grandes clásicos como “At Dawn They Sleep” y “Raining Blood”, un tremendo clásico dónde los más contentos demostraban su fervor a través de cabeceos y cantos a todo pulmón, seguida por “Black Magic“, y finalizando esta espectacular jornada cargada de metal y energía con “From Hell I Rise“.

 

 

 

 

Esta edición de The Metal Fest ha tenido diversas opiniones, pero esperamos que en un futuro no tan lejano, podamos seguir disfrutando de variedad y calidad de bandas como hemos podido apreciar durante estos últimos 3 años. Un festival integral, que tuvo bandas consagradas en la escena tanto local como internacional, arte, espacios para compartir, intercambio cultural y mucho más. Sin duda, The Metal Fest ha dejado una gran huella en la historia del metal en Chile.

 

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