El Hipódromo Chile, fue el epicentro perfecto el pasado domingo 23 de marzo, en un festival principalmente cargado al thrash metal, aunque también con elementos metalcore, y death metal, que desglosamos a continuación, con 3 bandas nacionales y 3 bandas internacionales. Congregados en esta segunda gran versión, del Metal Beer Open Air 2025, con la presencia de Sodom, Dark Angel, Atreyu, Sadism, Decessus y Dezaztre Natural.

 

 

 

 

Todo comenzó cerca de las 14:30 hrs, a cargo de la banda Dezaztre Natural, a medida que la primera parte del público comenzaba a poblar los espacios del Hipódromo. Esta banda thrash crossover de Santiago, formada en 2009, ya cuenta con 5 LPs y un EP, paseando su setlist de esta jornada por discos como Remasakre, y Violencia Perpetua, además de su debut homónimo, que data del 2012. La agrupación marcó este inicio con un despliegue de gran energía, y altos riffs, ideales para abrir las primeras cervezas.

 

 

 

Luego aparecieron los capitalinos Decesssus, comandados por su carismática vocalista Ignacia Fernández. Una banda formada en Santiago el año 2020,que cuenta con 4 singles disponibles en las diversas plataformas digitales, tales como “Deliverance” y “Traitor”. Presentando en vivo, un sonido orientado más hacia el progresive death metal, con tintes de metalcore,  junto a los guturales, y a ratos voces limpias de Fernández. Logrando generar un balance positivo en la respuesta del público en la presentación de esta banda. Y que en poco tiempo, han sabido llevar su sonido de manera consistente en diversos escenarios del país.

 

 

 

 

La tercera banda en ejecutar su death metal en el escenario, fueron los ya veteranos Sadism, banda activa desde 1988, y que a lo largo de los años han logrado ir desde el death metal, con un sonido completamente old school (sobretodo en el aclamado demo Perdition of Souls de 1989) a un death metal con producciones más modernas, como en Obscurans de 2023. Ricardo Roberts en la voz, y Juan Pablo Donoso (que desde 2012 también milita en Pentagram) son los integrantes originales de la banda, acompañados también por Francisco Cornejo en el bajo, y Gabriel Hidalgo en guitarra, siendo precisamente el tema título del demo, lo que cerraría la presentación de una banda que ha perdurado desde la primera generación de death metal en Chile. Siendo muy aclamados, por un público que conforme se desarrollaba la jornada, pedía mayor agresividad para capear el calor.

 

 

 

 

Ya con las bandas nacionales con su gran trabajo realizado, la cuarta de las seis bandas del Metal Beer Open Air sería Atreyu. Una agrupación de metalcore que marca una gran diferencia con el resto del cartel, y que también se vio reflejado en que el público que coreó sus temas, se lograban visualizar más jóvenes en comparación al clásico público más metalero vieja escuela. Mención especial para su vocalista Brandon Saller, que interpretó parte del set en medio del público, ante una cantidad de gente no menor. La banda formada en 1998, logró hacer que su público objetivo coreara y acompañara con gran fervor cada tema de su show. Considerando que son una banda relativamente joven, ya cuentan con 9 producciones, y en esta oportunidad trajeron “Drowning” de su última placa The Beautiful Dark of Life (2023)

 

 

 

 

Pero ya a eso de las 19:00 hrs, sería el momento para el thrash metal, ya completamente a la usanza de los años 80. Dark Angel pisaría un escenario en Chile una vez más. Con “Time Does Not Heal” (1991) abrieron los fuegos, ante un enfervorizado público, que comenzaba este momento con un gran mosh, durante la intro de la banda, y antes de que comenzaran incluso, los primeros acordes.

 

 

“Never To Rise Again” y “No One Answers” (1989) seguirían siendo motivos para moshear y cabecear sin parar, para luego encender los ánimos con el clásico “The Burning of Sodom” (1986). Más tarde, Ron Rinehar, su vocalista, se dio el tiempo de anunciar un futuro material, dotado por riffs compuestos por el fallecido bajista Jim Durkin, dando paso a “Extinction-Level Event”

 

 

 

 

“Merciless Death” (1986) y “The Death of Innocence” (1989) siguieron azotándonos en el Hipódromo, para luego proseguir con “Death Is Certain (Life Is Not)” (1986). “The Circling Fire Strikes”, otra canción nueva, sería estrenada en territorio chileno, para luego continuar con “Hunger of the Undead” y “Darkness Descends” (1986). Llegando ya a la última fase clímax, retrocedieron a su primer trabajo de estudio con “We Have Arrived” (1985), para cerrar tremenda y poderosa presentación con “Perish In Flames” (1986).

 

 

 

 

Y para cerrar la jornada maratónica, los alemanes Sodom, comandados por el incombustible Tom Angelripper, comenzaron su ataque a eso de las 21:00 hrs, con las joyitas “Silence Is Consent” (1994) y “Shellfire Defense” (1990), para seguir con “Jabba The Hut” (1994) y “The Crippler” (1992).

 

 

 

 

El quinto tema incluiría bengalas por parte del público, (considerando que en Dark Angel hubo un intento fallido), para una enrojecida noche con “Agent Orange” (1989) en el momento propicio. Sodom retrocedería aún más en el tiempo, a su época de demos con “Let’s Fight in the Darkness of Hell” (que en aquellos tiempos, se titulaba simplemente “Let’s Fight”, 1984). Con “Proselytism Real” (1986), continuaron el bombardeo, del quizás poco recorrido en vivo, y a la vez tremendo Obsessed By Cruelty, seguían, para detonar con el enorme “Sodomy & Lust” (1987).

 

 

 

 

Aprovechando de que en el público había al menos 2 asistentes con la capucha de verdugo naranja (no hace falta explicar el por qué), el propio Tom Angelripper tomó una de estas capuchas durante la interpretación de “Blasphemer” (1985), devolviéndola al final de dicho tema. “Tired and Red” (1989), “Fuck The Police” (1997), esta última tocándose por primera vez desde 2017. “Conflagration” (2018) sería la antesala a “Nuclear Winter” (1987) momento ideal para otra bengala en esta noche de domingo. “Leave Me In Hell” (original de Venom), “Outbreak of Evil” (1985), “Exhibition Bout” (1989), “The Saw is the Law” (1990), “Ausgebombt”, “Remember The Fallen” (1989) serían los últimos golpes antes del cierre de la redonda jornada, con “Bombenhagel” (1987).

 

 

Una ruta intensa y maratónica de metal, cervezas, sudor y poder, con amplia asistencia de público, que quedó más que satisfecho, en esta dosis de metal nacional e internacional.

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